sábado, 21 de julio de 2012

El Arte de Morir o El Festival de las Máquinas


Ars Moriendi representaron en la posterior década el papel de grupo comprometido con su propia filosofía, esto es, expresar al máximo las emociones más viscerales, las perturbaciones más íntimas, los deseos y la rabia que solo el vehículo de la música industrial puede plasmar en directo de manera tan rotunda como en el disco que nos ocupa, un "Live" en el sancta santórum del ruido y la experimentación: el Maschinenfest (el Festival de las Máquinas).

Aquí podremos descubrir que una banda cuyos pilares son bases rítmicas repetitivas no tiene por qué ser aburrida, sino todo lo contrario; en directo intervienen voces (masculinas, femeninas, guturales, histéricas...), percusiones, cintas grabadas, sintes, bajos, guitarras, loops y otras herramientas con el solo objetivo de sembrar un maelstrom sónico y emocional de alto calado. No os lo perdáis; son extraños, chirrían, agotan, pero también son únicos.
Por último, decir que esta edición está limitada a 634 copias y viene en un álbum de cartón negro con fotos de la banda en su actuación en el Festival, fotos pegadas a mano, dicho sea de paso. Todo un placer disfrutar de esta música extrema mientras manejas una publicación tan cuidada y curiosa. Lo dicho, Ars Moriendi proponen algo distinto dentro de lo mismo, merecen la pena aunque hay que tener las orejas bien abiertas, y los editó Pflichtkauf, un pequeño sello industrial que cobija a lo más granado de este ambiente.

Si estáis interesados en escuchar Ars Moriendi - Live at Maschinenfest 2002, clicad aquí.

sábado, 14 de julio de 2012

La Nueva Resistencia

Cambiando totalmente de registro, pero sin abandonar esta radiografía diaria, presento hoy el disco de metal industrial más interesante de 2012: se llama The New Resistance, y es obra de Iván Muñoz aka Vigilante.

¿Qué destacar de este compacto? Yo veo cuatro puntos a su favor:

1) En la producción: una masterización de factura impecable, guitarras en su justo lugar, beats pulsantes, baterías con graves potentes...
2) Respecto a las composiciones, bueno, son efectivas, como pildorazos a la espina dorsal de las conciencias y de los cuerpos que quieren romper las cadenas y bailar.
3) Ayuda el hecho nada soslayable de que es un disco de remezclas, con invitados de lujo como Hanin Elias, Claus Larsen, Jurgen Engler o bandas como Feindflug, Clawfinger o Funker Vogt... Y lo mejor de todo es que el conjunto final no adolece de heterogeneidad o destrabamiento, más bien al contrario, se trata de una obra con sentido conjunto que nos habla de un tema muy de actualidad...
4) Que es la cuarta baza de este disco, esto es, su mensaje: hay que luchar por la libertad que nos están arrebatando ya de forma descarada. Este neocapitalismo es solo la nación de unos cuantos asesinos que viven en áticos y en islas, y la guerra ha de comenzar ya.

¡Lucha!


viernes, 13 de julio de 2012

Purificación

Europa, ¿dónde estás? Clamo en las selvas alemanas por tu salvación, grito desde las entrañas la canción de Dios, ahogo en palabras la nota que titila en tus frondas. Purificación para el ciudadano europeo, antorchas que desfilan en la noche de los árboles-tejado (Das Gefühl der Ferne Europas ist real vorhanden und unter den Bürgern immer mehr verbreitet. Es real, y cada vez está más difundido entre los ciudadanos, el resentimiento de lejanía de Europa). Yo estoy lejos de ti. Miro por ti, te recuerdo con imágenes coloridas, bosques y lagos, amores en la hierba, pistolas apuntadas a las sienes. Werther destruido como un charco obsceno de legañas.

Pero unos pocos no nos conformamos, te seguimos buscando, te amamos porque sabemos quién eres. Hiberna sucio el continente. Unos pocos cantan y repiten insolentes que no se ha acabado. Se llama Cultura. Profundamente, suenan las trompetas y te despiertan. Un disco soberbio. Uno más. Otro soldado más para esta guerra que no está ni mucho menos acabada.

¡Únete a las guerrillas! Desde la pulsión asfixiante de vivir, esta noche, Trutzburg-Thule nos brinda esta espada dorada para barrer las miasmas que cierran el verdadero sendero. Temas como Awakening (despertar), Ferne (lejanía), Agnus Dei [the victory of the lamb] (Agnus Dei [la victoria del cordero]) y Purification [Läuterung] (Purificación [Depuración]) responden a la misiva. Days Of The Trumpet Call ofrece orquestaciones imponentes y susurros estremecedores. Estoy lejos, pero quiero tocar tu suave mejilla alguna noche antes de morir.


Ahora, haz click aquí. Y recuerda: si te gusta, cómpralo.
 


jueves, 12 de julio de 2012

La Revolución del Anticristo

Stahlwerk 9, Reinhard Hopfe, años noventa, dos décadas de dark ambient, noise, industrial... Influenciado por Ant-Zen, Tesco, Old Europa Cafe..., siempre en su versión más ambiental, Stahlwerk 9 manufacturó este compacto en el año 2007. Ha pasado ya mucho tiempo desde aquellos comienzos con la Amiga 500, y este disco es muestra palpable.



Revolution Of The Antichrist viene en un magnífico continente, con diez láminas ilustradas por Alexander Nemkovsky, más cubierta. Da gusto tener en la mano este disco solo por su presentación. Pero es que, además, su contenido no desmerece en absoluto el esmero con que se ha editado. Música masterizada por P·A·L con sonidos similares a Raison D'Être.

El mensaje del disco, con referencias a Satán, la abolición del poder de Dios, la obtención del dominio global por parte del diablo y de sus aliados, no puede estar más en boga. Y la música logra con éxito transmitir esta idea: tensión sin descanso, belleza corruptora, oscuridad fangosa que nos envuelve y atosiga en una impecable dicotomía entre el placer de su escucha y el dolor de su transcurso.

Stahlwerk 9 - Revolution Of The Antichrist (R.O.T.A.). Muy recomendable. Y si lo compráis en la página de Steinklang Records, mejor. No está caro, lo puedo asegurar.

Here it is. Just click.

If you like it, buy it.

viernes, 30 de octubre de 2009

Tras un largo peregrinaje, y sin muchas satisfacciones durante el camino, al fin llega a mi boca un suculento plato de vísceras y guerra. Mesmerizado brevemente ante las expectativas re-creadas por las nuevas viejas glorias, léase Mesh, Ass23, o Solitary Exp, sólo este disco recién salido del horno crematorio me da en pleno hocico con su espesa humareda de fábrica y horror.

Es cierto, no lo neguemos por más tiempo, los últimos discos de la mayoría de mis bandas más estimadas no han cumplido con lo que se podía esperar de ellas. 

Veamos algunos ejemplos:

Mesh ha realizado, a mi gusto, un disco extraño, plagado de reverberaciones y guitarrazos incomprensibles que no consigue, casi nunca al menos, enganchar con una buena melodía. No me ha convencido, la verdad. 

Assemblage 23 ha hecho un disco algo más consistente. Su apuesta se ha inclinado por el electro. Tiene algún tema más que aceptable (como Spark, por ejemplo) pero en general está falto de carne. Diríase que es un disco anoréxico que baila en la pista de alguna discoteca trasnochada. En fin, que le falta ingredientes a la cosa, y ya está.

Solitary Experiments no levanta cabeza. Demasiados remixes insustanciales y monótonos y poca emoción. Mucho gate por aquí y por allí pero sólo fuego de artificio sin franca intencionalidad. Esto de la música industrial cada vez me recuerda más al asunto más prosaico de todos: la pela es la pela, hacemos un disco con dos temas apañados y lo rellenamos de lo primero que tengamos a mano. ¿No nos queda bien? Pues llamamos a diez coleguitas y que nos hagan las correspondientes diez remezclas. Hala, ya tenemos disco. Porque tenemos fans incondicionales, o porque pescaremos fans de los otros grupos implicados, venderemos; y sobreviviremos. Así de dura se ha puesto la cosa con tanto mp3.

Rotersand sí que ha pergeñado un disco óptimo y con fundamento. Electro pesado y rotundo, con una voz profunda y resonante. Temas consistentes que se escuchan con sumo placer. Sí, es un tanto hedonista conforme se va acercando al final. Y se desinfla un poco. Pero no niego sus méritos.

Lo de Leaether Strip clama al cielo (o al infierno, qué más da). Vaya truños que me está haciendo Klaus. No debería haber vuelto del retiro. Sus temas sobreviven diez segundos en mi reproductor. Secuenciadotes obsoletos y una voz medio desnuda que termina resultando insoportable. Yo creo que su mayor error es precisamente éste: no haber sabido adaptarse a las nuevas tecnologías y, fundamentalmente (y esto es lo realmente triste) no haberse sabido conservar. Es un caso muy parecido al de Rudy, menuda serendipia de mierda. Una cosa más, la portada del disco es una obra de arte muy por encima del resto del disco. 

¿Y qué decir de Velvet Acid Christ? Ese hombre debe estar muy mal, porque lo que hace no tiene ni pies ni cabeza. Juraría que tanta pastilla lo ha convertido en una especie de psiconauta que oye lo que nadie más oye, porque pensar que “eso” que acaba de publicar es algo parecido al barroquismo lóbrego de sus comienzos sólo puede tener lugar dentro de su entumecido cerebro. Os lo digo de verdad, ese tío no anda bien de la cabeza. Parece que hubiese dicho: “Joder, se me ha acabado el suelto para los petas… ¡Voy a hacer un disco! (…) Espera, ¿Cómo se hace eso? Joder, no me acuerdo. Bueno, por aquí tengo aún alguna maquetilla del 89 que hice con el Fruity Loops (del 89). ¡Ya está! ¡He hecho un disco! Voy a llamar a los gilipollas de Metropolis.” Lo más divertido en relación a este disco es leer la propaganda que hace del mismo en su propia página web. “Sonido de estudio, evolución, nada de detunes, nada de voces procesadas…” Yo añadiría “Nada de nada”. En fin, qué decepción.

Supongo que podría seguir apuntando algunos discos más que me han hecho experimentar esta semana la sensación de vagar sediento y lacerado por el desierto más lamentable y cutre. Menos mal que ha salido el disco de Acylum (flamante fichaje de Out Of Line proveniente de las mortíferas filas de Rupal Records) y me ha devuelto la fe en el Hellektro (o Dark Body, o Industrial, o qué pollas) saciando mi sed con balas de grueso calibre, humaredas de carne humana carbonizada y luces de metralla. Un disco intitulado The Enemy (no podía ser de otra forma) que ataca directamente a los tímpanos, nos retuerce de placentero ruido contumaz y perverso y nos recuerda, una vez más, oh sí, una vez más, que el arte no tiene límite moral o estético. Y eso sin salirse de los cánones, por supuesto.

De verdad que el disco merece la pena. Voces espitosas pero creíbles. Samples germanos de añeja vitalidad. Rabia y oscuridad. Lo de siempre. Pero es que está tan bien hecho… El primer tema, The Enemy, fantástico. El segundo, Raise your fist, acojonante, un asalta pistas en toda regla y, sin lugar a dudas, todo un homenaje a Moving Hands, de Klinik. Es, Zyclon B y Crazy, entre la danza macabra y la toxicidad más refinada. La fémina Nadine Hagenbeck aporta sus dotes macarras para darle una vuelta de tuerca al asunto al más puro estilo Ambassador21 o la primitiva S.I.N.A. en temas como A.C.H.H. o Wynard (este último, lo mejor que he escuchado en mucho tiempo) Y qué más decir. Si es que es una caña. Y además las remezclas, en general, variadas y estupendas. Me encanta la de Cephalgy. Un punto a su favor, desde luego.
Así que aquí está el viajero. Recibido a la puerta de su casa por una andanada de tiros y de máscaras de gas. Gracias, gracias, gracias. Sí, lo sé. Estoy más loco que una puta cabra. Pero este disco de Acylum hacía falta. Para callar bocas. ¿Qué es eso de que el Hellektro ha muerto? Tomad viento, agoreros horteras y tontos del culo.

lunes, 17 de agosto de 2009

Does It Offend You, Yeah?


¿Cómo no lamentarse al principio de las cosas? Nacemos para morir. Desnudos y desvalidos, cometemos el error de aprender de nuestros errores. ¿Por qué hemos tenido que salir de tan tierna oscuridad? Nos han arrancado del cómodo y templado útero materno para obligarnos a existir en un mundo armado de reglas y jerarquías. Nos han recordado desde bien temprano que somos esclavos. Y que sólo tenemos una oportunidad. Lo hecho, hecho está. (Was getan ist, ist getan. Was jetzt ist, wird nie mehr so geschehen. Son unos versos del tema Kein Zurück, de Wolfsheim). Así que comenzar cualquier cosa es este acto de futilidad garabateada y prófuga. He comenzado un maldito blog. ¿Lo hubiera hecho Ignatius Reilly? Posiblemente sí. ¿Acaso no es un halago?

En fin, que odio comenzar algo porque nunca se hace bien. Se arranca de mala manera, a trompicones, gateando y tanteando el terreno mientras las dudas atenazan nuestros primeros movimientos. ¿Qué demonios es un blog? ¿Un diario de qué? ¿A quién le interesa?

Sin embargo, estoy comenzando uno sin tener ni puta idea. Cuando me he metido a hacerlo he pensado que hay unos cuantos discos que querría que escucharais, algún libro o tal vez un cómic que podríais leer... Se me ha pasado por la cabeza la estúpida idea de que tenía algo que decir. No sé, a lo mejor aún no me ha abandonado la inocencia del todo. El caso es esto. La literatura murió hace tiempo; las musas están de vacaciones sin retorno y los días (quien dice días, dice noches) pasan aburridamente, sin razón de ser, desembocados hacia esa grosera alegoría en forma de mar eterno a velocidad cada vez más vertiginosa y arrolladora. Me ofende la tierna desgana con que permitimos tantos crímenes interiores. Y sólo me consuela saber que no soy el único que permanece ofendido.

Does It Offend You, Yeah? es un grupo de a quién coño le importa dónde (aunque temo que sean británicos) que hace un electro-rock convincente y gamberro, con temas variados que oscilan entre el bass macarra que tanto gusta ahora y melodías pegadizas que incluso logran en ocasiones emocionar. Son frescos, novatos y caraduras. Por lo que he visto en su página de myspace pasan bastante de todo, no creen en el stablishment (o fingen no creer) y únicamente pretenden pasar un buen rato sin dejar de lado la sinceridad y cierta insana mala leche. Gustan de la temática zombie-skeletons-elvis-psycho y de las pintas grungie de porros hasta arriba. No sé por qué me caen bien, pero lo hacen. Y tienen un disco por ahí que desconozco ya cuántas veces he escuchado, lo cual, dicho por un fulano que tiene unos doscientos discos aún pendientes de escucha (y no miento, soy muy mal embustero) es todo un halago. Divierten y emocionan en algunos temas como Dawn of the Dead, por ejemplo. 

El disco que he mencionado se titula You Have No Idea What You're Getting Yourself Into... y se trata de un conjunto más que convincente de temas variados y desvergonzados, aderezados de sintes y sonidos electrónicos que se conjugan a la perfección con los elementos más propios de un rock gamberro y hedonista. Han sabido mezclar con acierto la novedad del sonido electro, plagado de basslines más que atractivos y cazurros, con la emoción de las melodías del pop-rock de toda la vida, sin dejar de lado ciertos amaneramientos del punk, lo que les otorga, indudablemente, el consabido halo de rebeldía y juventud malgastada. Ya digo que el disco me convence, y que son diez piezas sin desperdicio, breves y divertidas, aunque no exentas de una ironía, por mi parte, muy de agradecer. Lo curioso del caso es que los descubrí a través de la página web de NIN, recomendados por el mismísimo Trent Reznor. Qué cosas tiene la vida.

Vaya, al fin me acuerdo del motivo para haber empezado este blog. Escribo muy de vez en cuando en mentenebre (no dejéis de visitarla, la cosa se pone cada vez mejor), y es toda una liberación escribir sobre un disco o un grupo sin tener que preocuparse del número de caracteres (Ortega, te quiero). Aunque, ahora que miro lo que llevo escrito, me arrepiento cada vez más de lo que estoy diciendo.

Y, ya sabéis, si os gusta lo que oís, joder, comprad el disco, que al final nos vamos a arrepentir todos.